La nueva brecha digital no está entre padres e hijos

Por Guillermo Cánovas. Director del Centro de Seguridad en Internet para los menores en España, dependiente del Safer Internet Programme de la Comisión Europea. Publicado en kids and teens online. Niños y adolescentes en Internet. 10 de febrero de 2014.

Hasta ahora la brecha digital se producía especialmente entre padres e hijos, entre adolescentes y adultos, entre lo que denominamos “nativos digitales” y los “inmigrantes digitales”. No obstante, esta circunstancia está cambiando rápidamente. Ahora son muchos los adultos, padres y madres que manejan las TIC. La mayoría utilizan a diario el correo electrónico, tienen grupos de WhatsApp con sus amigos, se descargan aplicaciones en sus smartphones y tablets, suben fotos a Pinterest o Instagram, etc.
Por otro lado, estamos observando que muchos jóvenes y menores de edad no están dando el paso necesario para convertirse en “usuarios 2.0”, y aprovechar realmente las posibilidades que ofrecen las TIC. Es decir, muchos adolescentes y también universitarios, están usando las TIC como meros consumidores. Dedican horas a conversar por WhatsApp, mandan correos y consultan información para hacer trabajos… suben fotos a su red social… y esto último cada vez con menos asiduidad. Es decir, finalmente no están haciendo un uso muy diferente, ni tienen muchos más conocimientos, que las generaciones de padres y madres de 30 a 40 años de edad. No están creando, no son en su mayor parte generadores de contenidos que estén aportando valor a la red. Son muy pocos los que utilizan blogs, los que vuelcan trabajo o estudios, desarrollan espacios web, crean grupos de discusión en foros o en redes sociales, etc.
La brecha digital “clásica”, la que aun separa a muchos adolescentes de sus mayores sigue existiendo. También existe aun la brecha que separa a los que tienen acceso a las TIC, de los que no lo tienen, aunque se reduce rápidamente. Pero estas formas de brecha digital tienden a desaparecer… se están difuminando a más velocidad de la que preveíamos. La verdadera BRECHA DIGITAL, la que se impondrá cada día de forma más evidente, la que no cesa de crecer, es la que separa a los “consumidores digitales” de los “productores digitales”. Independientemente de la edad, o de las posibilidades económicas dentro de un mismo país, encontramos cada día a personas que manejan Internet de forma productiva y creativa, generando contenidos, generando opinión, transmitiendo ideas, creando nuevas propuestas y espacios, etc. Y vemos al mismo tiempo cómo crece la enorme masa de personas que sólo “consumen Internet”. Chatean, leen el periódico, miran sus movimientos bancarios, hacen compras y suben las fotos de sus vacaciones, tienen correo electrónico y utilizan WhatsApp a diario, y algunos comentan lo que hacen cada día en Twitter.. Y que esto se esté consiguiendo puede considerarse un gran avance. El problema es que para muchas personas, y para muchos estamentos sociales y gubernamentales, esta parece ser la meta, el objetivo buscado. No debe ser así. Es necesario dar un paso más, y aprovechar realmente las posibilidades de la Web 2.0.
La conectividad móvil, la bajada drástica en la edad de inicio, las tablets y los smartphones, conforman el entorno que necesitábamos para formar y educar a una generación de niños que pueden darle un vuelco real a la Red. Niños y niñas que pueden ser educados en la “actividad”, en la “creatividad”, en la “generación” de contenidos, ideas y movimientos que pueden llegar a transformar la educación y la sociedad en la que se desenvuelven. La educación tradicional será un fracaso si sólo utiliza las TIC para reproducir las mismas formas y contenidos simplemente en un formato digital. Si sólo convierte las páginas de los libros de texto en pdfs, o si sólo se utilizan para acompañar las clases con una presentación en PowerPoint. El aprendizaje personalizado, el trabajo colaborativo, la investigación, la implicación del alumno/a en la generación de los contenidos, pueden ser algo mucho más cercano hoy gracias a las TIC. Pero depende de nosotros.
Hasta el siglo XXI los niños sólo han podido aprender de su entorno inmediato, y sólo han podido interactuar y enriquecer ese mismo entorno inmediato. Ahora pueden aprender de todo el mundo al que ya tienen acceso. Lo que un niño/a diga o haga en Internet, puede tener repercusión en otro niño/a de otro lugar del mundo.
Como sociedad deberíamos formarles desde pequeños para que sean creadores y generadores de todo. Pueden ser un elemento clave de transformación. Ahora es más posible que nunca, y ellos quieren participar, no quieren ser tratados como meros consumidores, pero necesitan de la implicación de sus mayores. La conectividad móvil y permanente nos ofrecen una verdadera oportunidad.

Fuente│ http://kidsandteensonline.com/2014/02/10/la-nueva-brecha-digital-no-esta-entre-padres-e-hijos/
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